El pasado miércoles pude ver que delante del Zara en el cruce del Paseo de Gracia con Gran Vía en Barcelona habían montado una protesta, con pancartas contra Amancio, hablando de 126 familias etc. Busqué información en la red, pero no encontré nada relevante y decidí no publicar nada. El viernes y el sábado pude ver que seguían allí y finalmente tampoco los medios no han resistido escribir sobre ello. Los trabajadores además amenazan con seguir con la protesta una semana más.

Lo curioso, al menos para mi, es que los protestantes no son trabajadores de Zara, sino de EMS una empresa que ha sido durante muchos años proveedor de interiores para Inditex. El gigante ha decidido rescindir el contrato con ellos y los trabajadores se encuentran desamparados, sin haber cobrado los últimos dos meses y sin paro, porque la empresa no ha presentado ningún ERE. El papel de los sindicatos, por mucho que lea, no me ha quedado nada claro. Incluso ellos admiten que la mala gestión del propietario de la empresa, Joan Serra, ha sido la causa de todo. ¿Por qué están entonces delante del Zara?

Estar en la primera línea tiene sus inconvenientes. Han conseguido cerrar un Zara muy céntrico porque es la única manera de llamar la atención, ya que si protestaran ante la directiva que llevó la empresa a esto, nadie se enteraría. Este es un claro ejemplo de que solo pierde el que tiene algo que perder. Y un Zara en una ubicación tan puntera pierde unos 50.000 euros diarios. Además el daño que esta protesta está haciendo a la imagen es aún mayor. ¿Qué opciones tiene un retailer de renombre en una situación así?

¿Qué puede hacer un «pobre» Zara ante una protesta más que cerrar? Y digo pobre sin recochineo. Lo digo porque actúan como si no pudieran hacer nada. Solamente intentan no verse involucrados, puesto que se trata de otra empresa. Sin embargo les han obligado a involucrarse (aunque me parezca injusto) y yo creo que deberían hacer algo al respecto, incluso intentar ganarse a la opinión pública que indudablemente se ha creado a partir de esta protesta. Podrían dar una explicación, una compensación, contratar directamente a los trabajadores, unirse a la fiesta, cualquier reacción, algo. Me extraña lo frágiles que se muestran los retailers grandes ante ataques semejantes: no admitiendo siquiera que les afecte parece que se estén inculpando. A veces dar la cara y arreglar el asunto es mejor que pretender que el mundo no va contigo. Aunque no sean responsables de esos trabajadores, sí tienen poder o medios para luchar contra una protesta que les perjudica, o al menos en mi opinión esa era, o debería ser, su imagen.

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